
Se abren las puertas. Los mercados tragan personas y los consumidores, atentos, precavidos, salen a arañar las góndolas. Hay gritos invisibles, bronca; mucha. Bronca con todos, contra todo aquél que quiere algo más en esta tierra avara. Bronca con el que está al lado que se lleva una leche más de la que debería, con el cajero que devuelve caramelos en vez de monedas, con el chico que cuida el auto en la vereda.
En otros caminos, otras rutas están los "salvajes". De Angeli vs D´Elía. Cristina (y su Pingüino) vs Lilita.PYMes vs piqueteros, camioneros. Grandes productores vs gobierno. Indec vs desnutridos en Chaco (y tantos lugares). Otoño vs verano vs ola polar.Colegios sin calefacción vs Macri. Obama vs Hilary Etc (infinito)
Se abren las ventanas, dejamos pasar un poco de viento y entra el fantasma. La desesperación, la ceguedad. Stress. El conflicto no da nada, roban vida, se aprovechan de lo que no sabemos. Estamos en medio y abajo, muy abajo. Sabemos que podemos estar a favor de uno o el otro pero eso tampoco garantiza una solución. Hay números y números. Los nuestros, los suyos, los del país. Pareciera ser que un porcentaje es lo distintivo de una masa a un grupo de gente y si, son bolsillos distintos. Y el que obtenga mayor porcentaje, mayor número de todo va a ser el héroe ganador de esta jerga, ¿habrá un héroe? ¿una solución? no sabemos.
La tv se prende sola, en casa ya nadie tolera poner las noticias, el aturdimiento, las falsedades y ver que no se avanza sobre el tema del Paro nos vuelve en sí, inconformistas con el gobierno e inconformistas con el desabastecimiento, pero este es un doble discurso nato ya que somos pasivos influyentes de la situación o, peor, victimas de un duelo que nos afecta directamente.
El piso se mueve, quizás estemos al borde de una guerra civil. Muchos que apoyan al campo, muchos que apoyan al gobierno, otros que solo saben que tienen hambre, muchos no opinan. No podemos movernos sin pensar que tenemos que gastar en algo, que no nos podemos mover siquiera, que el dólar baja y nada más, qué hace frío y eso ya afecta la conducta normal de la gente. Esto nos recuerda a paises vecinos, ahora si, nos toca a nosotros y los comprendo Uruguayos, Chilenos, Bolivianos, Paraguayos, Peruanos, etc, los comprendo. Y a este país,que ya le pasó anteriormente, no aprende, no cierra esta situación y se extiende. Se abren muchas puertas, muchas ventanas, aparecen los números, el fantasma de desabastecimiento. Nos asustamos y se aprovechan de nuestra ingenuidad.
Pensar que los salvajes (todos), a pesar de la competencia, a pesar de esos números. Nunca pierden....(ya va continuar, me voy al súper antes que se acaben los fideos)




